martes, 24 de abril de 2007

Yo, que he abortado

El tema del aborto viene mucho esta temporada; está de moda, pues. Y todo esto porque en el Distrito Federal está a discusión despenalizarlo, dada esta circunstancia el tablero se ha divido y la gente toma partido. Esta iniciativa de ley ha propiciado muchas reacciones, quizás de las más importantes es la oposición manifiesta de la ultraderecha más exquisita, más refinada, en su expresión mas acabada (o sea la mas pedestre). Resulta llamativa esta respuesta, en mi ignorancia no habría supuesto tan purulento e intrínseco el ideario ultraderechista, el cual se está expresando en manifestaciones y varias presentaciones en los medios de comunicación.

Sin embargo me sorprende la respuesta que surgió en mí a esta marabunta panfletaria de información: inconscientemente me coloqué en contra del aborto.



Hace muchos años mi pareja se embarazó de mi, cuando nos dieron los resultados del laboratorio inmediatamente le manifesté mi apoyo cualquiera que fuera su decisión; en definitiva era su cuerpo, en ella se desarrollaría el bebé, ella sería la madre y toda su vida cambiaría de eje, quisiera o no. Su decisión fue difícil, dolorosa: abortó.

Ella tiene su historia, hoy quiero contar la mía. Yo la apoyé, como ya he dicho; pero yo quería tenerlo, sufrí por ello. Los años han pasado y no me arrepiento de haberlo hecho. Hoy tendría seis años aquel niño. Aún no he terminado mi licenciatura, tengo trabajo pero definitivamente no gano lo suficiente para sostener una familia; ella ha tenido mejor suerte que yo, pero con toda seguridad no estaría donde está de haber tenido a ese niño, por otro lado, haber mantenido la pareja se antoja imposible. ¿Y el niño? Hasta ahora solo he hablado de los que fuimos, pero no de lo que pudo ser.

Dice la tele que el mexicano es muy luchón, que siempre sabe salir adelante, el cielo prometido será su recompensa a haber soportado la voluntá de dios en esta tierra. Muchos dirán que de haber nacido ese niño habríamos encontrado la manera cuidarlo. Tengo muchas respuestas a esto, algunas podrían ser políticamente correctas, otras podrían ser poéticamente acertadas, hasta podrían resultar panegíricas. Lo cierto es que puedo decir con absoluta certeza (la certeza que da el conocimiento científico de mi entorno) que aquel niño no habría tenido una vida. Vivir en la miseria no es vida.

Han pasado los años, todavía me duele a ratos; hoy descubro que yo también aborté, yo también perdí algo de mi ser, quizás por eso respondí inconscientemente de ese modo; pero me es evidente, más allá de las razones económicas-sociales, que todos hubiéramos sufrido más al ver que no habríamos dado lo mínimo necesario para el hijo.

Permitir el aborto es completamente legítimo, pero sobre todo necesario, ya que de todos modos el aborto es una realidad. Responder a los torpes sofismas de la ultraderecha es farragoso e innecesario, sólo diré que los que abortaron a la razón no merecen atención alguna, lamentablemente son los más poderosos y con mejores canales de comunicación.

8 comentarios:

  1. Oiga... ora si me dejó callada.

    Una lagrimita.

    Creo que es la opinión más inteligente que he leído, y me sorprende (para mís prejuicios y tonteras) que sea un niño y no una niña quien la haya expresado.

    Le agradezco su post... no tiene idea de cuanto...

    esponja

    ResponderBorrar
  2. A veces uno cree que una es la única que sufre, y se vuelve muy egoísta...

    gracias otra vez

    la esponja de nuevo

    ResponderBorrar
  3. ¿que se puede decir?
    Nada y todo, yo también le agradezco.

    ResponderBorrar
  4. Zoe (la del aborto y la otra historia)13 de mayo de 2007, 19:14

    Que puedo agregar: a mi me dolio más pero no lo sufrí tanto. Mi decisión hace esos varios años y hoy sería la misma. Sólo que hoy si tendría dinero para pagar esa "interrupción" del embarazo (abogada al fin), aunque claro, mi estupidez ya no es tan colosal. Lo bueno es que nunca me ha importado lo que dios quiere en la tierra.

    ResponderBorrar
  5. Zoe:
    Flores de campana:
    en el silencio
    reverberan


    No me queda claro la diferencia entre sufrir y doler, sera que soy demasiado bruto...

    ResponderBorrar
  6. Creo que el dolor es físico y el sufrimiento emocional. Eso CREO.

    ResponderBorrar
  7. Pero en todo este texto no es ninguna justificación el decir que fue preferible para no darle una vida miserable... para eso existen instituciones que se pueden hacer cargo de los niños e inclusive la adopción es la mejor opción. Estamos muy acostumbrados los mexicanos a sacarle las vuelta a las responsabilidades que el abortar, fue lo más cómodo.

    Solo lanzo un pensamiento al aire.

    "ella sería la madre y toda su vida cambiaría de eje..."

    Gracias al sacrificio de una vida humana, pudo tener una vida diferente y más prospera...

    Creo que eso es tan bajo como asesinar a alguien por dinero.

    ResponderBorrar
  8. Opino lo mismo que trooper, ¿que tal,si nuestra madre hubiera preferido no tenernos? Hoy que soy mayor, sólo puedo dar gracias a mis padres de que me tuvieron,aún en escases. Hoy sé que mi madre daría su vida por mi y que haber sido una madre jovén sólo la hizo más fuerte, si con luchas, si con frustraciones, si con carencias, pero con el suficiente valor de preservar mi vida y todo eso la han hecho una gran, gran mujer, sin carrera pero mi madre. De la cual puedo estár y estaré orgullosa por su amor hasta el fin de mis días.

    ResponderBorrar

Muchas gracias por comentar.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...