martes, 10 de mayo de 2016

LP de la película Calacán de 1986

Uno de los mejores legados que me dejaron mis abuelos maternos fue la celebración del Día de Muertos; desde muy niño asistí a la preparación de la ofrenda, de los rezos y el protocolo del altar, por eso, desde el 2003 empecé a desarrollar un trabajo en defensa de esa tradición, que desembocó en el Proyecto Cultural Mictiuh, que vivió durante cinco años. Aunque no he podido hacerlo durante los últimos años no he perdido interés en el Día de Muertos, por eso, a finales del año pasado tomé el curso sabatino Las ideas del Día de Muertos entre los mexicanos a través del tiempo, impartido en el Museo Nacional de Antropología. La dinámica del curso fue presentar cuatro películas relativas al Día de Muertos y explicar la idea que había detrás de ellas, en la tercera sesión conocí la cinta Calacán, de 1986, dirigida por Luis Kelly.

 

Hace treinta años mis padres acostumbraban llevarnos mucho al teatro, en aquel entonces la oferta era inmensa, la cartelera se imprimía en varias planas completas de El Universal, pero también nos llevaban muchísimo al cine, sobre todo al Palacio Chino, que en aquel entonces era una de las principales opciones en la capital; ahí vi un montón de matinés en permanencia voluntaria, pero la memoria no me ayuda mucho, sólo recuerdo la decoración del cine, las pequeñas bolsas de palomitas y la luminosa pantalla; honestamente no recuerdo haber visto Calacán en su momento, pero sí me es muy conocido el trabajo de La Troupe.

Calacán es una película infantil para el Día de Muertos, la trama es sencilla, pero eficaz, y no por ella está exenta del manejo de mensajes en varios niveles. La idea es básica: hay que salvar al Día de Muertos de la llegada del Halloween, la actuación es con actores reales y títeres, muchos títeres, manejados y diseñados por La Troupe.


La Troupe es una compañía teatral, especializada en títeres y payasos (mucho antes que emergiera el término clown para este teatro), yo los conocí desde muy niño, gracias a amigos de la familia que nos invitaban a sus presentaciones en el Palacio de Bellas Artes. Recuerdo sobre todo un gran perfomance que me resultó muy, muy raro, pero me enseñó una interpretación más allá de lo probable, una interpretación más allá de las palabras, casi como un momento zen: sólo era un payaso que cada tanto decía al micrófono 'guayaba'.

 

Dicen que al director Luis Kelly no le gustó el resultado final de Calacán y quemó todas las copias de su película, por eso ahora es imposible conseguirla, aunque en youtube se puede ver la película completa, sacada de quién sabe dónde pero algo borrosa. Con todo se puede apreciar muy bien y disfrutar bastante el trabajo de las marionetas, destacando todas ellas, ya sea algunas por su tamaño (como el del esqueleto de una vaca a tamaño natural), o por su expresividad (como el perrito), sin demeritar nunca el trabajo de los actores de carne y hueso.

 

La película Calacán, aunque tiene una trama sencilla, creo que funciona muy bien para los niños, incluso para los de ahora, ojalá alguien pudiera rescatarla como es debido y reintegrarla al círculo comercial. La música es muy importante en ella, sin llegar a caer en musical infantil buena parte de ella se integra a la trama.


Escuché el disco por primera vez la semana pasada y tuve que ir a casa de mis padres, pues yo no cuento con un aparato reproductor de LP, o discos de acetato. Ahí en el vídeo están las primeras impresiones que tuve, aunque algo que no dije en su momento, porque no estaba seguro, es que la música me recordó un disco de la Sinfónica Nacional dirigida por Luis Herrera de la Fuente, con las piezas de Sones de Mariachi, Huapango de Moncayo, Homenaje a Lorca y Tribu. A continuación cito de Wikipedia.
La música sinfónica que se escucha a lo largo del filme fue compuesta por el músico Luis Ignacio Guzmán. Trabajo por el cual recibió varias nominaciones y premios. Mientras que la dirección de la misma fue ejecutada por el Maestro Eduardo Diaz Muñoz, quien ha sido el primer compositor mexicano en recibir un Grammy Latino. Además de dos discos de oro, uno de platino y el reconocimiento como músico del año en Cambrige, Inglaterra.
Tanto la composición como la ejecución de la música sinfónica que ambienta Calacán fue en un tono mexicanista al rescate de la cultura, tradiciones y la belleza de esta música de cámara.
Luego que conocí la película Calacán en el curso del Museo Nacional de Antropología descubrí que, a pesar de los años, tenía un fan page en Facebook, y aunque no suelo darle like a todo lo que veo, se lo dí a la página, y descubrí que no la tenían abandonada, cada tanto están subiendo contenido, incluso material de la producción de la película.


El día de mi décimo aniversario con mi pareja leí la publicación de la página de Calacán en la que iban a regalar un disco si sabían una fecha clave de la película, aunque no la conocía a ciencia cierta inmediatamente imaginé cuál debía ser, investigué un poco, y sí, era lo que suponía; mandé mi respuesta y me gané el disco, luego salí de vacaciones por unos días, y la regreso, pude ir por él, allá, por rumbos de mi amada Tacubaya.

Me gustaría hablar más de la película Calacán, analizar las partes que a mi me llamaron la atención, pero eso será más adelante, como parte del trabajo de mi Proyecto Cultural para el Día de Muertos.


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